Origen
Nuestro programa de reprogramación emocional y cognitiva: acompañamiento cercano para transformar lo que tu perro siente, no solo lo que hace.
¡hola! me llamo Mery
Esa niña soy yo: Mery Calvo, educadora canina especializada en reprogramación emocional y cognitiva. Y te aviso: esta historia tiene más giros que un paseo con un perro reactivo.
Capítulo 1 · la niña sin perro
Desde niña tuve un sueño: tener perro.
Tardé 25 años en cumplirlo. Casi nada.
Crecí rodeada de gatos —mi otra gran pasión—, así que me buscaba la vida: cada tarde bajaba a la quedada de las vecinas perrunas del barrio. Solo para pasear, observar y disfrutar de los suyos.
La perripandi me daba más que cualquier extraescolar.
Y mientras otras niñas jugaban con muñecas, yo tramitaba adopciones imaginarias en mi refugio de mentira.
Guárdame ese dato, que luego vuelve.
Capítulo 2 · la vida encaminada
Compañero de vida, de sueños y aventuras.
Y no venía solo: con él llegó Boby, un bóxer. Ellos me enseñaron por primera vez lo que significaba ser mami perruna.
Por entonces yo me ganaba la vida quitando contracturas. Sí, sí: fisioterapeuta.
Y justo cuando parecía que mi futuro estaba encaminado…
y entonces…
Capítulo 3 · la elección
Llevaba días recorriendo refugios y perreras. Salía sin perro y con el corazón hecho pedazos: no era capaz de elegir.
Así que cambié de estrategia.
Una mañana llamé a un centro: «Estoy buscando una perrita que se lleve bien con gatos».
«Perfecto, aquí te está esperando…»
Esa misma tarde fui a buscarla.
Pensaba que la estaba salvando. Era ella la que me estaba salvando a mí.
Capítulo 4 · el refugio (esta vez de verdad)
La adopción de Noa me marcó tanto que nos hicimos casa de acogida de perros con fecha de sacrificio.
Y acabé fundando una protectora de verdad, que dirigí durante cuatro años.
Te dije que el dato volvía.
Fue precioso. Y fue lo más duro de mi vida.
Capítulo 5 · el máster que no pedí
Eran problemas emocionales.
Nadie les había enseñado a sentirse seguros. Y a sus familias, nadie les había contado cómo ayudarles.
Así me enamoré de la metodología cognitivo-emocional. Desde 2017 no he parado de formarme — y de acompañar.
hasta que mi cuerpo dijo basta
El maltrato y el abandono de cada día pasan factura. Mi cuerpo me obligó a parar en seco. Y no me da vergüenza contarlo: también fui yo la que necesitó ayuda.
Capítulo 6 · reinventarse
Abrí un canal de YouTube sobre las dos causas de abandono que más me llegaban: los «problemas de conducta» y el «nos vamos de vacaciones».
Lo compaginaba con mi trabajo como educadora canina, y empecé a viajar con mis perros y a compartirlo con el mundo.
Restaurantes, playas, hoteles, escapadas… Mil aventuras.
Capítulo 7 · Dogterra
Parte del camino lo compartí con Jen, Pipo y Vera. A Jen la conocí en mi primera formación de educación canina, y de tanto proyecto juntas, en un viaje dogfriendly nació Dogterra.
Una escuela con talleres de mil temáticas y experiencias con perro pensadas para el disfrute de ellos y de sus familias.
Senderismo, raquetas de nieve, piragua…
Todo iba genial. Y de repente…
marzo de 2020
Se acabaron los viajes, los talleres, las sesiones. Y perdí a personas importantísimas, sin tiempo para asimilarlo ni para despedidas. Mi familia se hizo añicos. Y en mitad del caos, una vez más, conectar con mi misión me salvó: crear mi negocio online.
Capítulo 8 · hoy
Hoy tengo un equipo que comparte valores, misión y propósito.
Juntos hemos acompañado a más de 1.000 familias con nuestra terapia de reprogramación emocional y cognitiva.
Pero esta página no va de mí. Va de ti — y de ese perro que siente demasiado. No está roto: está pidiendo ayuda. Yo aprendí a escucharla. Ahora te toca a ti.
Mis proyectos
Nuestro programa de reprogramación emocional y cognitiva: acompañamiento cercano para transformar lo que tu perro siente, no solo lo que hace.
La membresía para seguir aprendiendo y trabajando con tu peque, a tu ritmo y con nosotros al lado.
Una marca que nace para ayudar a los perros ancianos a disfrutar plenamente de esta etapa tan maravillosa.